sábado, 22 de noviembre de 2014

JACQUES Y EL MAR, de Karim Chergui

Dice Karim Chergui —poeta de los de ahora, de los que llevan siempre una mochila cargada de versos— que Jacques Ives Cousteau exploró las profundidades del mar y nunca, nunca, tuvo miedo de lo que pudo encontrar. Con esta excusa como hilo conductor, nos sumerge su autor en un poemario de, como él mismo definió anoche: "chico conoce a chica", con ese valor de aventurero y esa sensibilidad capaz de redactar poemas como este:



PREMONICIÓN II

Te irás y quedarán los poemas
como los últimos prisioneros de un Vietnam equivocado.

Quedarán las letras flotando en el Mar de los Sargazos,
un mar sin costa
que desconoce los gritos de sus ahogados.

Quedarán las letras como muro de carga
para sostener lo que una vez creímos cierto.

Quedarán
las letras.

Y cuando mucho tiempo después volvamos a ellas
no encontraremos sino el rastro difuso
de aquella esperanza ingenua que tuvimos:
ser dos rayos que se entrecruzan
sin devastarlo todo.

KARIM CHERGUI 


El libro de Karim se leía íntegro ayer, en uno de esos rincones de Malasaña —Aleatorio, en c/ de Ruiz, 7— que hacen de la noche y la tarde madrileñas algo digno de probar, un lugar en el que se mezclan música y poesía con el ambiente alborotado de un bar de copas, pero, eso sí, donde se guarda el oportuno silencio ante la voz rompedora del poeta.

Allí tuve la suerte de estar, invitado por su autor, escuchando a muchos y distintos poetas leer los versos de Jacques y el mar, y leyendo también, ante el micro de Aleatorio, uno de sus poemas.





 

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